sábado, 9 de febrero de 2008

1.- Intro

Conectarse. Leer y buscar pistas musicales por doquier. Prender un cigarro, prender el reproductor... or whatsoever. Leer críticas y reseñas. Algunas carentes de sustancia: se alejan por completo de lo propiamente inherente de un disco para justificar la labor escritural de algún cabrón ocioso. Leer otras que parecen desentrañar una de las tantas verdades que un disco puede tener y sentir que no todo el ejercicio crítico es una bagatela. O bien, algunas otras que van más allá, y sugieren algo previamente desentrañado que uno fue incapaz de encontrar. Y es que la música, también, presupone un reto no sólo de cúmulo de conocimientos, datos, referentes y demás. No sólo eso. La música plantea retos de inteligencia sensible y estética.
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Todo se convierte en una dinámica difícil de alejar. Buscar, con esa mezcla de euforia adolescente e interés sensible, nuevos sonidos y nuevas creaciones que resulten evocadoras. Sí, inexorablemente evocadoras: que traigan algo a nuestra cabeza y a las fibras de nuestro cuerpo y las enerven; o bien, que evoquen aquellos seres y demonios necesarios en nuestra existencia. El momento de goce musical resulta un lujo difícil de prescindir en la vida. Y no sólo en esa manera moderna que le tiene terror a la soledad y busca en los reproductores portátiles un modo de evadirla. Imaginar un día sin poder gozar un pinche disco de esos que nomás no mandarías a la chingada (en la pura hueva de la casa) es difícil -igual como lo es obviar los momentos de lectura del día-. Durante una temporada me impuse el hábito de no escuchar música para ver qué pasaba: para no ahondar en las profundidades del lugar común y de la mamada, baste con decir que sentía que algo faltaba.
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No es difícil convertir el momento musical en un ritual (quizá por la pura remembranza de tiempos lejanos): sentarse, conectar los micrófonos (que, de preferencia, aíslen los ruidos externos), sacar el damn disco/acetato/cassette/archivo mp3/etc de su empaque y echarlo a andar y, como en pleno estado meditativo, entrar en otras capas de consciencia; llegar al concierto (para el que buscaste como idiota los boletos y después, con suerte, compraste) que tanto se esperaba y disfrutar de la penumbra que caracteriza a un escenario antes de que las luces anuncien la entrada de los cabrones a los que quieres ver y escuchar y ponerte a bailotear, como euterpe y terpsicore mandan.
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El punto es disfrutar... cada quién con su propia melodía. Sin pendejadas presuntuosas como acompañamiento (comunes y corrientes entre muchos "melómanos" esnob).
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Que sirva esta patraña como mi intro al Disco Rayado. Mientras, como sugerencia del chef, a sacarse los mocos al ritmo de:
y

sábado, 2 de febrero de 2008

Estamos en la caca

Ya que el colega timonel del presente blog comenzó haciendo algunas observaciones directas y sin muchas vueltas, me propongo de la misma manera llegar a aportar algo que no sea al final perezoso. En el instante en el que escuchamos música suceden dos efectos que van en la onda del sonido; me refiero a la parte musical y a la parte escrita, es decir las letras. En las siguientes líneas me gustaría enfocarme al último aspecto enunciado, exactamente al contenido de las letras. Ya se que mi ingles no es muy bueno pero finalmente después de escuchar y de leer con atención me puedo dar cuenta del contenido de las canciones. Un día, como en un cuento, de regreso a mi casa un amigo me dijo que el creía o afirmaba que la producción musical estaba infestada de la ya choteada temática del amor y desamor, palabras que se me quedaron en la cabeza y trate de ver que tan cierta era la situación. No avance mucho al igual que ustedes si piensan en su artista favorito y recuerdan la temática de algunos de sus discos, no podrán negar que en la mayoría de los canciones vienen temas como… love like winter, live in you o inmortal love, en lo personal me parece una porquería. Todos esos artistas que nos gustan y nos hacen mover la cabeza parece que no tienen intenciones o tal vez valor para pensar en otra cosa, no puedo decir que lo hagan en su totalidad todos los artistas pero sin problemas aseguro que son la mayoría ¿A poco ustedes creen que la realidad solo se trata de amor? Jjaajja solamente hay que mirar a tu alrededor o salir a pasear al perro para darte cuenta de que nuestra vida o las experiencias del ser humano son constituidas por un montón de cosas más y que bueno porque sino que horrible seria la vida. Y ahí nos tienen alabando a las súper bandas con sus repetitivas temáticas, estoy casi seguro de que si comparamos las canciones de diversas bandas vamos a encontrar gran cantidad de palabras o frases en repetición, parase que no miran más allá de sus narices, lo mismo encontramos en el presente que en un pasado cercano. Lo dicho anteriormente me lleva a pensar en otros aspectos de la música. ¿No es la misma porquería una banda que toca pésimamente a una que lo hace muy bien pero su contenido lo supera cualquier poema elaborado a la hora de defecar? ¿Cuál es la utilidad de seguir escuchando eso temas de telenovela? Se que suena complicado y en lo personal me confunde mucho, no se si están deacuerdo pero es una formula repetitiva el hablar de amor en la música lo peor de todo es que genera resultados, seguimos percibiendo ese ambiente y parece cómodo, a veces me pongo a escribir poemas y termino hablando de cosas de amor, parece ser un tema fácil que no se mete con nadie, a pesar de ello conozco algunos poetas que escriben sobre lo urbano, los admiro y nunca he hecho el intento de hacer algo diferente. Trato de pensar en las posibles temáticas que deberían o mejor dicho podrían estar en una melodía. Cero que todo, cualquier cosa, me parece bien los recuerdos de la infancia. Pondré una lista de temas que se me están ocurriendo a ver que les parece. Por supuesto que pienso beberán de ser muy imaginativos, de lo contrario caeremos en canciones de telenovela.

Sobre el trabajo. Alguien que haya trabajado bajo un ambiente de una fabrica podría decirnos cómo se siente vinculado a las maquinas, a los espacios que los rodean, de qué manera transcurre una mañana bajo ese techo y ese sudor. Suena tonto probablemente. No olvidemos que millones son los que lo hacen o por decir el camino hacia el trabajo, el medio de transporte, que significa viajar con cientos de obreros hacia en centro de la ciudad. En pocas palabras vivencias de la vida cotidiana. Son muchos los enfoques que se pueden explotar, claro, con voluntad y huevos para querer hacer algo en realidad útil.

Un viaje. Hablar sobre la ciudad a la que fuiste a conocer, la gente, los barrios, las comidas, los aromas, la arquitectura de la misma, su cultura, la organización social etcétera, puede todo esto y más remitirnos a una realidad.

Estar en la cárcel y dejar atrás esas mamadas de que me siento atrapado por que te fuiste o cosas así. Que significa de verdad el encierro, estar detrás de las rejas. Cómo se percibe el mundo desde ahí. Bueno un músico locote.

La locura. Alguien que haya o tenga problemas mentales podría hablar de sus experiencias con su recuperación o platicar lo que siente desde su enfermedad. Se que suena difícil pero no es imposible, ya ven esos weyes locos ya están.

Bueno, si se dan cuenta las posibilidades son muchas, también es peligroso porque se puede caer en pendejadas, estoy seguro de con mucho cuidado se podría logar implantar temáticas más relevantes en la escena musical, algunas algunas de que conozco muy poco y que por ello no quiero extenderme, hablan por ejemplo de historia y de mitos. Podría ser que se tocara el tema del arte, solo imaginen cuantas obras de arte existen y de las cuales se podrían crear canciones. Finalmente espero no haber terminado diciendo nada y me gustaría que lo pensaran, lo que acabo de escribir es… digamos una simple percepción, si alguien tiene algo que aporte muchas cosas más el espacio esta abierto. Afortunadamente la experiencia humana es más amplia y compleja que un romance lírico.